Cuento
Percy Grundy Bilbao
Revisado Agosto 2011
Cualquiera pensaría que
el nombre de Nelly Furtado es el de la cantante de música Pop que radica en el
Norte, eso es cierto, pero hubo otra
Nelly Furtado que hizo fama por lo singular de su vida.
Nelly fue una bella
brasilera que vivió en Cobija. Estableció residencia en esta ciudad debido a
que se casó con el subcomandante de la Policía de Pando conocido como el
Capitán Furtado.
La historia que le voy a
relatar sucedió en verdad, aunque las fechas se perdieron de mi memoria. La
brasilera, hija de un ex oficial nazi oculto en Brasil y una bella morena
ajurú, poseía todos los atributos físicos que provocaban la envidia de las
damas de la localidad, aún considerando que la Ciudad de Cobija es famosa por
la belleza de sus mujeres ya que quince de las últimas dieciséis Miss Pando
fueron precisamente de Cobija. De todos los atributos que componían la belleza
de Nelly, el que llegaba a la perfección era su piel, de suavidad y lozanía
narcotizantes al punto que el simple roce de su mano en el saludo dejaba a
hombres estupefactos y definitivamente enamorados de tan divina piel, y mucho
más, si algún atrevido osaba besar la mejilla de Nelly , el besador quedaba en
un trance hipnótico por varias horas a tal punto que el cura encargado de la
parroquia cercana a la casa de Nelly tuvo que desarrollar en una suerte de
exorcismo para conjurar la misteriosa magia cutánea .
Pasó que el Capitán en el
temprano matrimonio le hizo tres hijas a su bellísima y fiel esposa. De las
tres hijas de Nelly y el Capitán solo dos heredaron la singular piel de la
madre, no así la tercera quien salió realmente vulgar.
Una mañana de fuerte
viento del sur el Capitán desapareció dejando a Nelly y sus tres hijas solas a su suerte y ventura.
Nadie entendió la razón de la extraña ausencia, todos consideraban que el
marido era realmente feliz. Nelly, al no
tener noticias de su marido decidió cual Penélope, esperar el retorno que ponga
fin a tan misteriosa partida, así pasaron años, luego los años se hicieron
quinquenios y los quinquenios décadas, las canas empezaron a mostrarse en la
cabeza de Nelly pero lo extraordinario es que la piel no sufrió cambio alguno,
continuó durante los treinta años de espera con la misma lozanía y frescura de
su juventud.
Las dos hijas mayores
estaban ambas ya casadas con futbolistas de los equipos locales que disputaban
la punta del campeonato de primera división de Pando, eran felices en sus
hogares aunque debido a los constantes viajes de los futbolistas ellas
visitaban frecuentemente a su madre. La hermana menor, quien no se había casado
debido a la falta de dones que pudieran
llamar la atención de los hombres, continuó viviendo en compañía de su madre.
Un día tan extrañamente
como desapareció, el Capitán regresó, pero no llegó solo, volvió en compañía de
dos hijos varones que el Capitán había engendrado durante la misteriosa
desaparición. Nelly no le pidió al
Capitán explicación alguna. La vida continuó como si la pareja no hubiera
estado separada un solo día. La magia hipnótica de la piel de Nelly continuó
impresionando a los hombres de la ciudad lo cual fue motivo de alegría para el
cura de la parroquia, pues, los ingresos por los exorcismos nunca se volvieron
escasos. Pero el Capitán envejecía con más rapidez de lo normal. Pasó que el
Capitán murió casi tan misteriosamente como todo lo que hacia.
Nelly no lloró, pero llevó luto por 2 años. Siguió
tan bella, al punto que la gente murmuraba maliciosamente diciendo que solo
podía ser obra del diablo o una brujería poderosa, al fin y al cabo era
brasilera y que por eso sabía de macumba.
Las hijas mayores tuvieron parecida suerte, con la cualidad de
dejar en trance a los hombres al contacto de su piel casi con la misma
intensidad que su madre, los maridos de
ambas hijas envejecieron prematuramente y murieron a temprana edad.
Una noche Nelly y sus dos
hijas mayores vistieron de azul, penetraron al monte y nunca más nadie las
volvió a ver, lo que si se encontró en la casa de Nelly fue una alacena grande
llena de potes de cremas para la piel.
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