viernes, 31 de agosto de 2012

Piel


Cuento
Percy Grundy Bilbao
Revisado Agosto 2011

Cualquiera pensaría que el nombre de Nelly Furtado es el de la cantante de música Pop que radica en el Norte,  eso es cierto, pero hubo otra Nelly Furtado que hizo fama por lo singular de su vida.

Nelly fue una bella brasilera que vivió en Cobija. Estableció residencia en esta ciudad debido a que se casó con el subcomandante de la Policía de Pando conocido como el Capitán Furtado.

La historia que le voy a relatar sucedió en verdad, aunque las fechas se perdieron de mi memoria. La brasilera, hija de un ex oficial nazi oculto en Brasil y una bella morena ajurú, poseía todos los atributos físicos que provocaban la envidia de las damas de la localidad, aún considerando que la Ciudad de Cobija es famosa por la belleza de sus mujeres ya que quince de las últimas dieciséis Miss Pando fueron precisamente de Cobija. De todos los atributos que componían la belleza de Nelly, el que llegaba a la perfección era su piel, de suavidad y lozanía narcotizantes al punto que el simple roce de su mano en el saludo dejaba a hombres estupefactos y definitivamente enamorados de tan divina piel, y mucho más, si algún atrevido osaba besar la mejilla de Nelly , el besador quedaba en un trance hipnótico por varias horas a tal punto que el cura encargado de la parroquia cercana a la casa de Nelly tuvo que desarrollar en una suerte de exorcismo para conjurar la misteriosa magia cutánea .

Pasó que el Capitán en el temprano matrimonio le hizo tres hijas a su bellísima y fiel esposa. De las tres hijas de Nelly y el Capitán solo dos heredaron la singular piel de la madre, no así la tercera quien salió realmente vulgar. 

Una mañana de fuerte viento del sur el Capitán desapareció dejando a Nelly  y sus tres hijas solas a su suerte y ventura. Nadie entendió la razón de la extraña ausencia, todos consideraban que el marido era realmente feliz. Nelly,  al no tener noticias de su marido decidió cual Penélope, esperar el retorno que ponga fin a tan misteriosa partida, así pasaron años, luego los años se hicieron quinquenios y los quinquenios décadas, las canas empezaron a mostrarse en la cabeza de Nelly pero lo extraordinario es que la piel no sufrió cambio alguno, continuó durante los treinta años de espera con la misma lozanía y frescura de su juventud.

Las dos hijas mayores estaban ambas ya casadas con futbolistas de los equipos locales que disputaban la punta del campeonato de primera división de Pando, eran felices en sus hogares aunque debido a los constantes viajes de los futbolistas ellas visitaban frecuentemente a su madre. La hermana menor, quien no se había casado debido a la  falta de dones que pudieran llamar la atención de los hombres, continuó viviendo en compañía de su madre.

Un día tan extrañamente como desapareció, el Capitán regresó, pero no llegó solo, volvió en compañía de dos hijos varones que el Capitán había engendrado durante la misteriosa desaparición. Nelly  no le pidió al Capitán explicación alguna. La vida continuó como si la pareja no hubiera estado separada un solo día. La magia hipnótica de la piel de Nelly continuó impresionando a los hombres de la ciudad lo cual fue motivo de alegría para el cura de la parroquia, pues, los ingresos por los exorcismos nunca se volvieron escasos. Pero el Capitán envejecía con más rapidez de lo normal. Pasó que el Capitán murió casi tan misteriosamente como todo lo que hacia.

Nelly  no lloró, pero llevó luto por 2 años. Siguió tan bella, al punto que la gente murmuraba maliciosamente diciendo que solo podía ser obra del diablo o una brujería poderosa, al fin y al cabo era brasilera y que por eso sabía de macumba.

Las hijas mayores  tuvieron parecida suerte, con la cualidad de dejar en trance a los hombres al contacto de su piel casi con la misma intensidad que su madre,  los maridos de ambas hijas envejecieron prematuramente y murieron a temprana edad.

Una noche Nelly y sus dos hijas mayores vistieron de azul, penetraron al monte y nunca más nadie las volvió a ver, lo que si se encontró en la casa de Nelly fue una alacena grande llena de potes de cremas para la piel.

sábado, 11 de agosto de 2012

Metempsicosis


Cuento en poesia
Percy Grundy Bilbao
Septiembre 2011


Era una monja que de tanto rezar se convirtió en campana.
Era una monja que de tanto esperar se convirtió en semana.

Era una señora que de tanto estar sentada se volvió una silla.
Era una señora que de tanto deshojar se volvió semilla.

Era una mujer que de tanto cocinar se convirtió en olla.
Era una mujer que de tanto llorar se convirtió en cebolla.

Era una doncella que de tanto limpiar se volvió plumero.
Era una doncella que de tanto arreglar se volvió florero.

Era una chiquilla que de tanto hacer deporte se convirtió en gol.
Era una chiquilla que de tanto calentarse se convirtió en sol.

Era una niña que de tanto caminar se volvió camino.
Era una niña que de tanto sazonar se volvió comino.

Era una vieja que de tanto suponer se convirtió en calumnia.
Era una vieja que de tanto sospechar se convirtió en ruina.

Era una condesa que de tanto nadar se volvió una pata.
Era una condesa que de tanto arañar se volvió una gata.

Era una amiga que de tanto dar a luz se convirtió en foco.
Era una amiga que de tanto estornudar se convirtió en moco.

Era una dama que de tanto estar parada se volvió bastón.
Era una dama que de tanto estar dormida se volvió colchón.

Era una beata que de tanto orar se convirtió en rosario.
Era una beata que de tanto cantar se convirtió en canario.

Era un hada que de tanto encantar se volvió conjuro.
Era un hada que de tanto hechizar se volvió un puro.

Era una boba que de tanto pensar se convirtió en talento.
Era una boba que de tanto sonreír se convirtió en viento.

Era una mujer que de tanto criticar se volvió un sarcasmo.
Era una mujer que de tanto lamentar se volvió un espasmo.

Era una adivina que de tanto augurar se convirtió en vaticinio.
Era una adivina que de tanto embaucar se convirtió en escrutinio.

Era una mozuela que de tanto fingir se volvió situación.
Era una mozuela que de tanto mentir se volvió religión.

Era una esposa que de tanto dudar se convirtió en recelo.
Era una esposa que de tanto gritar... se quedó re sola.



El equilibrio


Cuento
Percy Grundy B.
En algún momento de 2002

Tuve la ocasión de conocer a un singular individuo para el cual una de sus máximas mas citadas fue asegurar que el “whisky on the rocks” era la bebida para saborear con los cinco sentidos, el color del vaso de un buen whisky satisface a la vista, el aroma satisface al olfato, el sabor al gusto, el frío del vaso al tocar una mejilla satisface el tacto y el ruido del los hielos al chocar con el vidrio alegran el oído, pero al llegar al whisky número diez, el único sentido que importaba no perder era: el sentido del equilibrio.

Dado que este caballero era un individuo “de tener”, comprobar su máxima era cosa de todos los días o mas bien de todas las noches. Radicado en el puerto de Arica, su actividad principal era operar el transito de mercaderías de y hacia Bolivia que cumplía eficientemente de marzo a noviembre pero a partir de diciembre su única preocupación era la playa mientras el estío si es que hay alguno en Arica se lo permitía. Esta actividad playera se iniciaba a las 3:30 de la tarde y duraba hasta las 8:00 de la noche, después de una refrescante ducha y una buena corvina al ajillo se iniciaba el rito de preparación para aproximarse al mentado Casino de Arica para redundantemente utilizar un “sistema de apuesta” o formula secreta en la ruleta que le permitía ganar todas las noches.

Yo se que muchos matemáticos, expertos en probabilidades y estadísticos a esta altura del relato escépticamente dirán: - eso no existe, no puedes ganar siempre en la ruleta ni en cualquier otro juego de casino- . El individuo en cuestión nunca daba razón del método de éxito en la ruleta, y jugaba justo un instante antes de que el crupier gritara “no va más” y si veía que alguien lo perseguía en la jugada suspendía y esperaba o cambiaba de mesa. Su fama corrió por la costa del Pacifico y pasó a la costa del Atlántico, en la mayoría de los casinos modificaron sus reglamentos para que el individuo no pudiera jugar, sin embargo el no intento jugar en ningún otro casino de Chile ni Argentina ni de ningún lado. Como todas las noches de verano, luego de jugar tres horas en el casino, recogía sus fichas y se dirigía al bar del Casino y pedía su consabida botella de “Chivas”. Varias veces y por instrucciones de la Alcaldía de la Ciudad que a la postre es la propietaria del Casino intentaron “desalentar” al boliviano, pero por alguna razón siempre salía ganador. Nunca exageró, ganaba para pasarla bien, no para enriquecer, y hasta se convirtió en una atracción más para el Casino.

Por entonces llegaron jugadores profesionales de todo Chile, de Bolivia, de Perú, de Argentina y Paraguay para copiar el efectivo método. Hasta llegó una comisión de la Universidad de California  para realizar una tesis de doctorado, pero nadie pudo descifrar la forma en que el individuo decidía a que número apostaría y entre Negro, Rojo, Par, Impar, filas y calles, las computadoras no pudieron nunca predecir cual sería el siguiente número.

No faltaron quienes afirmaron que el secreto estaba en el whisky, que era la fuente de la inspiración, en esa época la demanda de whisky se multiplico por cien. Sin embargo ningún otro ser en esta tierra lograba descubrir el misterio. A este punto los credos religiosos empezaron asociar a un acto del maligno, exorcizaron el Casino, le echaron ríos de agua bendita, misas y cultos, inclusive una macumba, pero el individuo seguía ganando y seguía bebiendo su botella de whisky. Pero llegó la noche fatídica, la primera noche que increiblemente perdió, pero a la postre en vez de estar abrumado triste o cabizbajo ni siqiera  preocupado alegremente gritó: -mal en juego bien en amores!-.

Artemio el dragón.


Cuento
Percy Grundy Bilbao
2011

Bianca era una joven y tímida auditora financiera asignada por la casa matriz, para revisar los estados financieros de la firma de capitales para la explotación minera en Tupiza al sur de Bolivia, esta empresa se dedicaba asimismo a la importación de insumos para la minería, explosivos y maquinaria pesada. Bianca era una mujer no muy alta, cuerpo muy bien formado, aunque lo que más llamaba la atención era su perfecto rostro, ojos color de miel, pelo muy oscuro que contrastaba con la piel muy blanca y sin palidez, labios finos profundamente sensuales, en fin era un rostro difícil de olvidar. El dragón trabajaba como asistente de contaduría  encargado de elaborar los estados de la empresa. En esta oportunidad el dragón fue asignado por gerencia con el propósito de apoyar la auditoría en la tarea de revisión de los estados. Las visitas de trabajo de Bianca se realizaban a partir de las 14:30 de la tarde y el horario de salida estaba establecido a las 18:30 horario válido mientras durase la revisión de la contabilidad, sin embargo, por las características particulares del trabajo de auditoria, este horario se prolongaba por más tiempo de las horas previstas.  Durante las dos primeras jornadas el proceso de trabajo transcurrió normalmente sin que hubiese ni el mas mínimo resquicio de atracción entre ambos, fue durante la tercera noche que sucedió algo inesperado, estando el dragón concentrado en la revisión de los papeles, Bianca sin decir palabra alguna metió la mano a su cartera, extrajo 2 preservativos y sobre la palma de su mano se los enseño al dragón. Éste, mudo por la sorpresa, recogió los preservativos y sin decir ni una sola palabra de manera delicada desnudó a la joven. Transcurrió hora y media de un amor delicado y armonioso, el dragón vistió a la joven con la misma suavidad que había tenido cuando la desvistió, todo este tiempo no hubo palabra alguna, ningún compromiso, solo miradas de dulce ternura. El dragón volvió a su casa, miró a su mujer pero no sintió ningún remordimiento, se acostó en silencio, quedó rápidamente dormido con una serena sonrisa de alegría. El dragón nunca más despertó.