Relato
Percy Grundy Bilbao
(Julio, 2012)
I was born to love you with
every single beat of my heart
Yes I was born to take care of
you
Every single day of my life
Freddie Mercury
Abrí los ojos y desperté muy lentamente, la habitación estaba
totalmente a oscuras, gruesas cortinas impedían el paso de las luces de la
calle, calculé que debían ser como las 3 de la mañana, al principio no percibí
nada más que la tibieza del abrazo, sentí que los dos estábamos tendidos sobre
el costado izquierdo, con las rodillas encogidas, sus brazos envolvían
fuertemente mi torso, su pecho firme apoyado en mi espalda, el vientre pegado a
mis grupas, y las rodillas pegadas a mis corvas. Escuchando su lenta
respiración me quedé inmóvil para que al despertar no terminara el dulce placer
del lazo, pasaron algunos minutos y seguí disfrutando la calidez de la
proximidad de su cuerpo. En la profunda oscuridad de la habitación, repasé
mentalmente los eventos de la noche anterior, tratando de recordar donde me
encontraba, y quien era la mujer que me aprisionaba contra su cuerpo. Súbitamente
caí en cuenta que me encontraba en mi propio dormitorio, y en la noche me
acosté solo. ¿Quien era la mujer que me abrazaba, y como llegó hasta mi lecho? Recordé
no haber bebido nada con alcohol y noté que ambos teníamos la ropa de cama
puesta lo que significaba que no fue una aventura erótica casual. ¿Quien era?
Lentamente, estire mi brazo para alcanzar la luz ajustable de la mesita de
noche al lado de mi cama, con la misma lentitud di la vuelta hacia la mujer de
mi lado, y mi corazón dio un brinco con el que inició una larga secuencia de
latidos apurados y agitados, ¡no había nadie! Solo un fuerte y delicioso olor a
vainilla perfumaba las sábanas, la funda de la almohada mostraba la marca de
una cabeza que había reposado sobre ella. ¿Como es que sentí el tibio y fuerte
abrazo por tanto tiempo? ¿como es que las sabanas se impregnaron de ese suave
perfume de vainilla? No lo se.