Cuento metafórico en
segunda persona
Percy Grundy B.
Revisado Septiembre 2012
Querida amiga, quizás te parezca extraño el recibir esta carta, sobre
todo viniendo de mi que normalmente huyo de cualquier cosa que sea escribir,
como tu sabes mi trabajo no me ha ayudado mucho en la tarea de las letras,
desde que empecé la fotografía me concentré en la imagen y no así las palabras,
aprendí a comunicar las ideas y sentimientos con la belleza de las imágenes,
las luces y las sombras, a las cuales añadí las variaciones fotográficas que
descubrí a lo largo del desarrollo de mi arte y para ser sincero muchas de
estas ideas las copié de otros buenos fotógrafos.
Pero quiero que me entiendas que a pesar de esta mi habilidad artística,
no logré que las personas que más quise entendieran mis sentimientos, por
ejemplo, perdí a Thais (la primera) cuando más la amaba (creo que aún la amo
tremendamente). Ella fue mi modelo más fotografiada, con su figura y su rostro tuve
la oportunidad de acumular varios premios
de fotografía artística, algunos premios nacionales y otros internacionales,
sin embargo, ella nunca entendió que esa fue la forma de expresarle mi amor, yo
estaba seguro que tomando belleza de su cuerpo y usarla como la materia prima
de mi arte, estaba diciéndole cuanto la amaba.
Esas fotografías eran tan bellas que la gente al verlas no podía
contener lagrimitas de emoción. Yo
pensaba que Thais sentía ese mismo fuerte sentimiento, te aseguro que en verdad
creí que la sentía, varias veces vi lagrimas en sus ojos siempre maquillados
con delineado permanente, y vi también como su garganta se cerraba hasta que no
podía emitir ningún sonido, y yo era realmente feliz, lo que más tarde descubrí
es que Thais (la primera) sentía una gran emoción, pero era un sentimiento de gran
emoción narcisista de ver su propia imagen plasmada en el papel. Descubrí que
mi arte le importaba poco, por supuesto mi amor le importaba menos.
Te cuento querida amiga, que me dolió mucho descubrir la dura realidad
del desamor, pero por cosas del destino apareció en mi vida Thais (la segunda).
Creo que lo que primero me interesó de ella fue el nombre, amaba tanto ese
nombre que fue el único requisito para hacerla mi modelo, a diferencia de Thais
(la primera), Thais (la segunda) no era bella ni siquiera sexy, era más joven
que Thais (la primera), tenía unos brazos perfectos totalmente femeninos, con el
aire de los brazos que nunca realizaron esfuerzo físico alguno. En mis
fotografías usé sus bellos brazos para disimular un poco los rasgos ligeramente
irregulares de su cara y las fotografías realmente salieron buenas, no muchas,
pero realmente buenas, recuerdo que solo gané un premio nacional, pero lo que
más me interesaba era que ella se diera cuenta que poco a poco se había apoderado
de mi afecto, yo estaba seguro que con mis fotos podía decirle lo mucho que la
amaba.
Pero a diferencia de Thais (la primera), Thais la segunda ni siquiera
miraba las fotos, por eso nunca se enteró de mis sentimientos, se le metió en
la cabeza que sería modelo de la revista Play Boy, como ella tenía unos
parientes cercanos en Chicago se fue al Norte y logró su anhelo, claro que ahí
no usaron sus brazos sino su trasero para disimular un poco su cara, y a las
tres semanas se casó con el fotógrafo de Play Boy.
Fue entonces que obtuve el contrato de publicidad de los tractores, los
auspiciadores consiguieron contratar para este trabajo a Carlita M. Como tu
sabes esta modelo es muy linda pero no me enamoré de ella, las fotos de los
tractores no fueron buenas, solo sirvieron para los calendarios, con esas fotos
no gané ningún premio ni nacional ni departamental, aunque todavía encuentro
restos del calendario en la pared en los bares de algún pueblo de por ahí,
prefiero no decir que fui yo quien tomo las fotos.
Pasaron otras modelos, otros trabajos cortos, no volví a ganar premios,
y hasta tuve una modelo muy pero muy bella hermana de Thais (la primera), solo
le tomé un rollo el cual nunca lo revelé ya que cambié a la fotografía digital,
nunca supe como quedaron esas fotos.
Hace poco volvió Thais (la primera) quería ser mi modelo nuevamente,
pero el delineado permanente de sus ojos ya había perdido su color, le dije que
la llamaría pero no creo que la llame nunca más, a veces si creo que la
llamaré, hoy por ejemplo, que falta que me hace, si estuviera hoy conmigo
volvería a ganar premios nacionales e internacionales, pero quizás ya ni los
gane. Amiga en realidad el motivo de esta carta es para preguntarte si tú
quieres ser mi modelo. Atentamente.
Ogre
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